Familia convierte a su mascota muerta en una alfombra para “tenerlo por siempre”

Los animales se han convertido en un integrante más de las familias a las que pertenecen, es por eso que perder a una mascota es una situación muy fuerte para sus dueños, quienes por lo generar conservan algunos objetos que tienen una carga emocional. Sin embargo, una familia de Australia causó revuelo en las redes sociales, luego de conocer que tras la muerte de su perro, decidieron preservar sus restos de una manera muy particular y poco común.

Pues resulta, que estas personas convirtieron a su Golden Retriever fallecido en alfombra, un hecho que sorprendió a todos los internautas, quienes no tardaron en hacer diversas críticas en las imágenes que rápidamente se viralizaron en las plataformas digitales.

“Ay Dios mío pero no lo querían al pobre perro ¿Cómo yo después de amar tanto a un animal lo uso de alfombra para pisarlo?”, “No le veo nada de malo, por lo menos tiene su piel en casa, un recuerdo”, “¿Qué le pasa a la gente?”, “Acabo de quedar traumatizada de por vida”, “Ay no, yo sería incapaz de pisar el pelo tan hermoso de mi perro cuando muera, y la pena de verlo todos los días no dejaría que nos acostumbremos a su ausencia, ni mis hijos ni yo podríamos”, opinaron los usuarios de Instagram al enterarse de la noticia.

Esta familia australiana, al perder a su amigo fiel, optaron por conservar su pelaje, por lo que contrataron los servicios de una empresa especializada en la taxidermia, Chimera Taxidermy, con sede en Melbourne, la cual fue la responsable de compartir las imágenes en los medios digitales.

Maddy, la dueña del establecimiento comentó para los medios internacionales, que este tipo de servicio para mascotas se ha vuelto cada vez más “popular”, sin embargo, la joven de 29 años reconoce que este método no es para todos y que entiende que causa la negativa de la gran mayoría.

“La taxidermia de mascotas, realmente, se ha extendido en los últimos cinco años, por lo que es algo muy nuevo para la mayoría de las personas. Algunos son más un recuerdo sentimental, otros están en exhibición descansando en sus camas o cómo sus dueños querían que se conservaran”, dijo la mujer que se inició en dicho oficio a los 18 años.

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